Según Vargas y Mercado (s.f, párr. 21)
desde el Trabajo Social existen aún los siguientes desafíos:
- La participación reglamentada en la
retroalimentación de la política, es decir la creación de instancias que
coordinen a trabajadores sociales con competencia y experiencia en áreas
determinadas, delegando en ellos la revisión de la formulación de la
política social y el monitoreo de su ejecución.
- Estructuración e implementación de
coordinaciones sociales que recuperen la noción de ciudadanía e incorporen
explícitamente a la sociedad civil en la formulación e implementación de
la política social.
- Visualizar las acciones políticas necesarias
para denunciar y superar los problemas instalados como productos no
esperados de las transformaciones neoliberales.
En
materia de vivienda existe un gran
avance en la incorporación del Trabajo Social al ser la ministra una
profesional del área, sin embargo falta
mucho por hacer debido a que se debe entender la vivienda más allá de un
simple espacio físico y como plantea Cociña (2012) Si
entendemos la construcción de vivienda como una herramienta para el cambio
social y la disminución de desigualdades, el cómo se produce ésta pasa a ser
relevante. La vivienda importa tanto en lo que es, como en dónde está, pero
también en relación a cómo es el proceso en que ésta se produce. La vivienda no
es un objeto, es un proceso, y eso bien lo han planteado desde hace décadas
tanto académicos, como agencias internacionales de diversas posiciones
políticas, incluido el Banco Mundial.
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| Paulina Saball, Ministra de vivienda |
Entendido esto, ¿qué rol
puede jugar la vivienda como proceso, y los ciudadanos en tal proceso, para
convertirla en un agente de reducción de desigualdades? La desigualdad no puede
ser entendida sólo desde la distribución de ingreso más o menos equitativa.
Ésta debe ser atendida desde las diferencias de acceso a oportunidades, de soberanía
sobre el propio tiempo y de participación en la toma de decisiones; esta
multidimensionalidad de la desigualdad ha sido sostenida por organismos como el
PNUD, o por el propio Consejo Asesor Presidencial de Trabajo y Equidad
convocado por Bachelet. La desigualdad tiene que ver con procesos de exclusión
que abarcan la arena económica, espacial, cultural y política al menos.
El rol de la sociedad
civil es entonces clave en la producción de vivienda, entendiendo que el
proceso colectivo de construcción de ciudad puede tener consecuencias en
soluciones más adecuadas, más integradas, y en la construcción de comunidades
más organizadas y con capacidad de respuesta, de generar redes y de participar
del proceso de toma de decisiones en conjunto más que individualmente.
La vivienda tiene la particularidad de
combinar una serie de ingredientes que tienen el potencial de transformarla en
una herramienta poderosa de cambio cultural: en primera instancia, al igual que
el mundo laboral y la educación, constituye una plataforma de acceso: a
lugares, a servicios, a redes, a la vez que es en sí mismo un bien con valor.
Además, se trata de un proceso de largo aliento, con consecuencias a largo
plazo; pero su particularidad está en que junto con estas características, la
vivienda puede ser parte de un proceso de aprendizaje colectivo. Lo que desde
el mundo de la economía fue llamado por Amartya Sen como la construcción de
“capacidades”, adquiere en el proceso de vivienda una dimensión muchísimo más
radical si se le introduce el elemento de colectividad: la construcción de
ciudad, de barrios, de vivienda, puede ser un proceso de construcción colectiva
del entorno en que queremos que ocurra nuestra vida, que a su vez genera
capacidades (políticas, técnicas, sociales) en la comunidad que es parte de
dicho proceso (Cociña, 2012).

me parece muy interesante el que se aborde el tema de la vivienda desde una perspectiva más amplia, involucrando una mirada colectiva sobre el tema, creo que hasta hoy los ciudadanos no nos hemos empoderado lo suficiente como para reflexionar al respecto, por lo mismo las felicito por instalar la discusión a través de este medio.
ResponderEliminarHola, gracias por comentar. Tienes toda la razón, existe mucha lejanía entre la ciudadanía y las políticas sociales en general. Es por ello, que escogimos una política que desde 1906 entra en lo más profundo en la vida de las personas y que su impacto puede generar grandes cambios en el día a día de la población.
Eliminarel tema de la desigualdad viene desde siempre, solo que en épocas como la gran depresión, la migración del campesinado, las salitreras y la dictadura se vieron afectadas vidas de la manera mas cruel conocida, y creo que también abarca áreas como los discapacitados (ceguera, sordos mudos, entre otros) y los con deficit de movilidad que hoy en día ya no son emergentes no se tenga responsabilidad de esa parte de la sociedad que puede generar grandes aportes
ResponderEliminarSí, el tema de la desigualdad de oportunidades en el acceso a la vivienda y los servicios, en el proceso de construcción,etc., se puede evidenciar a través de la historia de la política de vivienda y urbanismo que presentamos en el blog.
EliminarA pesar de que han pasado muchos años desde que el país vivió la cuestión social, que es donde más se ve el hacinamiento en las viviendas, sistemas ineficientes de alcantarillado, insalubridad, etc,. hoy en día aún es posible visualizar estas características en hogares de Santiago donde viven inmigrantes con bajos recursos.
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